Abogado

Antecedentes Históricos de la Responsabilidad Médica | Abogados Todo Juicio.CL

02 de mayo de 2016
Compartir:
facebook-icon twitter-icon

NEGLIGENCIAS MEDICAS

 ABOGADOS TJ 

Reservas de Horas Tel: 22 48 13000

 

Antecedentes históricos de la responsabilidad  médica.

                 

  • Civilizaciones antiguas.

Su origen se remonta 3392 años a. De J.C., ya en el Código de Hamurabi; se condenaba a muerte o bien se le cortaban las manos, al médico que por no atender con prudencia y cuidados necesarios ocasionara un daño al paciente. El citado texto constaba de 282 artículos, nueve de los cuales hacían referencia al tema que abordamos, uno de ellos, explicita claramente la aplicación de la ley del talión al señalar: “Si un médico a tratado a un hombre célebre de una afección grave con un punzón de bronce y ha hecho morir al hombre o ha perdido el ojo el hombre, córtesele las manos

En Egipto y Grecia existían colegios secretos, cuyos integrantes  fijaban reglas y fórmulas a las que debían ceñirse los médicos en el ejercicio de su profesión; esta especie de código profesional era resultado de las observaciones hechas por los patriarcas, quienes dan origen a lo que en la actualidad se ha denominado la lex artis. De este modo, el médico que seguía las reglas y formulas impartidas por estos colegios se eximía, cualquiera fuera el daño, de toda responsabilidad, por el contrario, si no respetaba esas reglas era responsable del daño ocasionado y castigado con penas severas, incluso la muerte.

En Roma, los trabajos ejercidos por un profesional liberal –como un médico, abogado, etc- y en los que predominaba la inteligencia y el espíritu, la doctrina estimaba que la causa fuente de ellos era un mandato, a diferencia de los trabajos que consistían en simples manualidades que los encuadraban dentro del contrato de locación de servicios La imposibilidad de situar la relación médico paciente como "locatio operarum" llevó a algunos a ubicarla como "mandatum", según lo cual el médico –mandatario- prestaba un servicio al mandante que le brindaba su confianza.

Sin embargo, como la actividad del médico era remunerada, quedaba sin sustento la tesis del mandato por ser este gratuito en Roma. Pero los juristas abogaban por esta tesis, señalando que estos servicios eran gratuitos y retribuidos al médico mediante una dádiva que con el correr del tiempo hizo nacer una acción para el profesional que prestaba sus servicios,  que de manera alguna se puede comparar con la actio locati, que es propia de los trabajadores que no requieren conocimientos técnicos afinados y que precisamente nace del contrato de arrendamiento de locación servicios.

Sea cual fuese la naturaleza jurídica de la relación médico paciente, se admitía en Roma la responsabilidad del médico cuando éste incurría en "inperitia", esto es, se le hacía responsable cuando con su oficio causaba un daño al paciente por falta de habilidad o de conocimientos

En esta primera etapa, se empieza a modelar el concepto de lex artis y, cualquiera que fuese la estimación que se tenía de los médicos, no era obstáculo para hacerlo responsable de sus actos contrarios a las reglas de su profesión médica. Sin embargo, aún no encontramos rasgos definidos de una responsabilidad civil, dado que, la sanción al médico se traducía generalmente en la aplicación de una pena por causar daño a su paciente, quedando éste sin una efectiva indemnización.

Durante el medievo, en los territorios hispanos, existe diversa normativa que se refieren a la actividad de los médicos, que refleja la preocupación  por regular y fiscalizar el ejercicio de la medicina. Dentro de esta normativa encontramos:

  • El Libro XI del Fuero Juzgo cuyo Título I “De Los Físicos e de los Enfermos” que en lo sustancial dispone la presencia de un familiares como un método de fiscalización al momento de prestar asistencia médica
  • El Fuero Real de España, Libro IV, Título  XVI “De los físicos o de los maestros de las llagas” que en lo medular señala que los médicos debían contar con la autorización de los médicos de la ciudad o del alcalde para ejercer su actividad, asimismo establece que para intervenir a una persona enferma el médicos debía constar con un mandato otorgado por el padre, madre, hermano o marido.
  • Las Siete Partidas de Alfonso X el Sabio, la Ley VI, Título VIII, de la Partida VII, distingue entre la responsabilidad culposa y dolosa del médico, señalando para la actuación dolosa del médico con resultado de muerte para el paciente la pena de muerte y para la actuación culposa con resultado de muerte el destierro a una isla por cinco años.
  • La Novísima Recopilación, Ley IV, DEL Título XI, del Libro VIII, hace referencia al ejercicio legitimo de la profesión que obliga a estar en posesión del título de médico y haber hecho la práctica por dos años circunstancias que debían acreditarse previamente a la Justicia y al Ayuntamiento de la ciudad, villa o partido, so pena de suspensión por ocho años.

 

2) Tesis de la responsabilidad médica en el siglo IXX

Esta segunda etapa nace en Francia en 1825 con el famoso caso del Dr. Helie, que viene a marcar un hito importante, pues en ese tiempo se esgrimía con fuerza la tesis de que los médicos no debían responder por los daños causados en el ejercicio de su profesión y sólo les cabía en ellos la responsabilidad ética, que el gremio profesional hacía efectiva para resguardo de su prestigio, y su responsabilidad por hechos criminales.

El doctor Helie fue llamado a atender un parto distócico en el que se procedió a la amputación de las extremidades de la criatura al creer que estaban encefaladas y ella muerta, sólo la expulsión de la criatura y el consiguiente llanto advirtió al médico de la negligencia en su maniobra. El padre del recién nacido denunció al médico ante el Tribunal de Donfront el cual previo dictamen de la Academia de Medicina de París, resolvió que el médico había actuado "imprudentemente y con una precipitación increíble no habiendo intentado ninguna maniobra obstétrica ni llamado a consulta" y lo condenó a pagar una pensión vitalicia al menor.

A partir de este caso se plantea la tesis de una responsabilidad restringida, el médico responde cuando su actuar constituya un acto grave, grosero. Esto es lo que ha sido denominado por Mosset Iturraspe "tesis de la irresponsabilidad eufemística"[1], la cual se construye sobre dos ideas:

  1. Todo quehacer médico puede ser objeto de discusiones científicas, y
  2. 2. La culpa comienza donde terminan las discusiones científicas.

El segundo caso importante que abre paso a la responsabilidad de los médicos cuando estos ocasionan daños mediando falta de conocimientos inexcusables, falta grosera o lata, lo constituye el proceso contra Dr. Noroy, quien había practicado a un obrero una sangría; detenida hemorragia colocó un vendaje, ante lo cual formó con posterioridad una tumoración dolorosa. Consultado el médico por esta tumoración, éste recomendó la aplicación de pomadas locales, pero el paciente empeoró, negándose el médico a volver a examinarlo. Se remitió a otro médico, el cual diagnosticó aneurisma arterio venoso con lesión de arteria braquial y a pesar de las ligaduras, la infección gangrenosa terminó en la amputación del brazo. El tribunal de primera instancia que conoció del caso consulto a la Academia de Medicina de París[2] y resolvió que había existido "impericia, negligencia grave, falta grosera y olvido de las reglas elementales" y condenó al médico al pago de una pensión vitalicia. El fallo fue apelado y posteriormente confirmado por el Tribunal de Casación ante el cual el Fiscal Dupin pronunció un famoso discurso que sostenía: "Queda a cargo del juez, en cada caso, determinar cuando alguien debe ser considerado responsable de un acto cometido en el ejercicio de su profesión. Para que haya responsabilidad civil no es necesario buscar si existió intención, basta que haya habido negligencia, imprudencia, impericia grosera y por lo tanto inexcusable".

Estos dos casos marcaron un hito y sobre ellos se empezaron a elaborar las diversas teorías sobre la responsabilidad civil médica que en un comienzo sólo por las actuaciones realizadas con culpa lata o falta grosera y actualmente la teoría de la responsabilidad amplia del medico.

 

 


[1] Mosset Iturriaspe Jorge “Responsabilidad Civil del Médico” Ed. Astrea, Buenos Aires, 1979, página 21.

[2] La Academia de Medicina de Paris consultada en el caso expuesto por el tribunal de primera instancia sostuvo: “El principio de la responsabilidad médica, una vez admitido vuelve imposible el ejercicio libre, concienzudo, progresivo y útil del arte de curar y la humanidad va a quedar incesantemente en peligro. El médico se verá en la alternativa, o de entregarse a una funesta inacción y entregar a los enfermos  a los progresos ciertos de sus males, o de tantear medicaciones, operaciones, sin duda, pero tales que, en ciertos casos que no pueden calcular ni prever, podrían comprometer su honra, su reputación y fortuna. Obsérvese, sin embargo, que no se trata aquí de ningún modo de oponer obstáculos a la acción de las leyes contra los médicos, en cuanto a los actos que adolezcan de inadvertencia, mala fe, intención culpable error criminal. Es evidente que en todos los malos hechos que no pueden atribuirse razonablemente a las incertidumbres de la ciencia y a las dificultades del arte, deben ser reprimidos los médicos; lo demás pude juzgarlo la opinión pública”  Citada por Quintana Letellier y Muñoz Sepúlveda “Responsabilidad Civil Médica” Editorial Jurídica La Ley, octubre 2004, página 49.

 

Víctor Flores Carvajal

Abogado Miembro del Colegio de Abogados

Universidad Católica del Norte.